A Yosef le resultaba familiar ese rostro. Durante su vida había aprendido a distinguir a los «malos» de los «buenos». Había tratado y convivido con individuos despreciables, capaces de cometer las mayores atrocidades, pero también había conocido a personas increíbles, de una enorme humanidad y generosidad. El hombre al que miraba pertenecía al segundo grupo. Definitivamente no era un terrorista.

Publicado por jonvendon

Soy un escritor novel. Con mis novelas de intriga y misterio espero captar la atención de todos aquellos autores o lectores a los que les guste este género. Espero vuestros comentarios. También estoy disponible en jonvendon@protonmail.com.

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